lunes, 14 de junio de 2010

Sobre el Budismo comprometido

Esta mañana he leído un artículo titulado "Un budismo transversal" [ver aquí], y por varios motivos me ha llamado la atención, motivo por el cual me animé a escribir aquí al respecto.
En primer lugar, es la afirmación de que el "movimiento" por el budismo comprometido se afirme como una postura innovadora en la que se anima a que el practicante participe activamente en todas las esferas de la sociedad y se oponga a las estructuras establecidas. Personalmente, no me parace "una postura innovadora" cuando se revisa un poco la historia del Budismo y su difusión por Oriente, no más con revisar atentamente la historia del Zen ya se tiene un buen ejemplo. No obstante, la oposición a las estructuras establecidas en las sociedades actuales tiene diferentes matices de interpretación. Todos, en mayor en menor grado, manifestamos oposición frente a lo que sucede en la actualidad con el mundo, ya sea en temas de política, economía o bienestar. ¿Pero cómo llevar una oposición desde el Budismo? Eso no me lo he planteado, reviste de una cuidadosa y estudiada respuesta.
En segundo lugar, no estoy de acuerdo con la afirmación de que las comunidades monásticas sean conformistas ante lo que pasa en el mundo. Y eso tiene que ver con los siguiente: la vida monástica es entendida como la vida santa, una vida dedicada al cultivo/desarrollo de aquellas cualidades que permiten alcanzar el Nibbana, y para eso se renuncia a la vida social, a la personalidad social del sujeto. Es una vida sagrada, es una vida dedicada a otra forma de servicio. Pero, ¿debería el monje participar activamente en la política? Yo no lo creo, de lo contrario el Buddha debió haber ejercido como rey cuando su padre murió. Y eso no sucedió. De lo anterior no se deriva que demerite la labor de los monjes en Birmania, Sri Lanka o Vietnam durante las últimas décadas,  pero son cosas diferentes. Sin embargo, hace dos semanas encontré en Facebook que unos monjes conocidos míos se estaban postulando para cargos políticos en su país. La sorpresa fue "mayúscula". Más aún cuando leía sus eslogan de campaña, "vote/apoye a quien está con el Buddha, por quien sabe de la mente de los hombres" (??). Sin comentarios adicionales.
En tercer lugar: "¿podemos hoy en día contentarnos con enseñar una religión cuando los hombres no comen cuando tienen hambre, no tienen techo o abrigo o no tienen acceso a la educación?" Esto ha sido desde muchos siglos. Podría explayarme acá sobre lo que el Buddha dice sobre las necesidades, pero lo dejaré para otro mensaje; por ahora, sólo diré lo siguiente: Nunca se ha pensado que la religión dé alimento y techo, sino que el hombre mismo ha de procurárselos, ¿cuál debería ser la actitud? La del esfuerzo por ayudarse y ayudar a otros... y eso no es nuevo, Buddha, Jesús, entre otros, lo señalaron en su prédica. Definitivamente no se trata de contentarse con enseñanzas espirituales, ni de contentarse con la beneficiosa situación propia, pero debemos establecer un medio entre capacidades, posibilidades y oportunidades. ¿Debemos salvar al mundo? No lo sé ¿Podemos contribuir a que el mundo sea un mejor lugar? Definitivamente sí. ¿Por dónde empezar? Por hacer de uno mismo un bien para los que le rodean. Y ahí ya hay mucho.
En cuarto lugar, considero que como practicantes del Buddhadhamma respondemos al sufrimiento del mundo, a todo el sufrimiento. No sólo se trata de resolver  la ignorancia, el deseo y la avidez. Estamos también en los problemas de las sociedades en las que vivimos porque hacemos parte de ellas. Resolvemos, participamos, comentamos, pensamos y, como diría un buen amigo, intentamos resolver el mundo de vez en cuando.
Finalmente, para aquellos que consideran que los monjes no se han movido dentro de este "movimiento" (disculpen la redundancia), ellos mismos han organizado conferencias internacionales que cubren estos y otros temas, aún más mundanos que su vocación y sus raíces. Ellos también observan al mundo, porque hacen parte de él.

jueves, 27 de mayo de 2010

Sobre el Vesakha

Mientras que hoy en el mundo Theravada celebramos el Vesak, o Visakha Puja, para los adeptos al Budismo Tibetano se trata de Saka Dawa (el mes de los méritos). Es sólo otro nombre para la misma celebración, que en este caso toma 15 días aproximadamente. Según los comentarios de Lama Zopa Rimpoché, en este día toda acción virtuosa realizada se multiplica por cien millones de veces, y claro, hay que seguir los ocho preceptos mahayana.
Pero desde mi posición como adepta theravada, el tema de las recitaciones y los méritos tan tentativamente multiplicados por 100.000.000 que se convierten en un riesgo de que las acciones perjudiciales también se le multipliquen por tantos ceros a la derecha... pues no me conmueve mucho.
Sin lugar a dudas, mayo es un mes muy especial para los budistas, pero para quien lleva al Buddha en el corazón todos los días son de mayo, todos son Vesakha, porque todos los días se tiene la oportunidad de regocijarse en haber encontrado a ese dhamma que es "bueno en el comienzo, bueno en el medio y bueno en el final" y vivirlo con verdadero compromiso. A esto nos animó el Buddha, a tomar sus enseñanzas y practicarlas con determinación y confianza... y quizá también con escepticismo, siempre atentos & siempre presentes.
Seguramente durante los dos próximos días encuentre miles de fotos sobre la celebración en el sureste asiático, pero la mayor alegría está en mi corazón, donde llevo al Buddha y su Dhamma.

domingo, 23 de mayo de 2010

Plegaria a mi misma...

Cultiva la serenidad para aceptar lo que no puedes cambiar,
desarrolla el valor para abandonar lo que ha de ser abandonado,
cultiva la sabiduría para discenir entre lo correcto y lo incorrecto,
desarrolla la paciencia para tolerar las debidlidades ajenas,
cultiva la compasión para afrontar las injusticias,
desarolla la valentía para afrontar las dificultades.

sábado, 17 de abril de 2010

De recuerdos y consolaciones inútiles no se vive

Todos en algún momento, y bajo variadas circunstancias, "volvemos a atrás" en nuestra mente. En un intento de "tomar aliento/fuerza/impulso" o como le queramos llamar, desatendemos el momento presente que no nos gusta por volver por cierto espacio de tiempo a lo que si nos gusta. Y claro, nos hacemos creer que no está mal vagar por nuestra memoria selectiva en 'lo agradable', y cultivamos la esperanza de volver a esos buenos tiempos.
¡Cuánto nos puede costar aceptar y avanzar!
¡Cuánto cuesta dejar pasar las cosas!
De cierta forma, estamos acostumbrados a "los pañitos de agua tibia", a las consolaciones que sabemos que no son útiles pero que las bebemos hasta la última gota con agrado... y hasta pedimos más. En ocasiones, nos comportamos como aquel niño que se cae y golpea la rodilla y llora para su madre venga a abrazarlo y cuidarle. No queremos que duela, pero miramos la herida para llorar y gritarle al mundo que nos duele. Pero, ¿acaso las heridas sanan con lágrimas?
La vida nos permite aprender diferentes formas de ser nuestro propio curandero, pero ejercer tal rol con destreza, en su defecto ponerlo en práctica, requiere que dejemos de lado nuestra "víctima interior", que llora a borbotones y se desgarra la ropa para que todos vean sus heridas. Debemos dejar de alimentar el ego autocompasivo que llora como bebé con hambre y pañales sucios... ufff, eso se puede demorar.
En fin, en ocasiones es bueno recibir un estacazo amigable que te devuelva al presente, a nuestro famoso y muy aclamado "aquí y ahora". Porque el pasado ha de ser un instrumento antes de un colchón; y el futuro... ¿quién sabe?

domingo, 21 de marzo de 2010

Un festival budista tailandés...

Recién he terminado de ver un documental corto sobre una fiesta budista en Pukhet, Tailandia, conocido como "Festival Vegetariano". Dura siete días, y aunque afectivamente no coman carne durante esos días y guarden preceptos... eso no es sobre lo que quiero escribir.

Para comenzar diré que, al menos, grité unas seis veces. Ya mi hermana estaba decida a que cambiara el canal... pero no, ese documental lo vería con y sin gritos. Lo que produjo tales alaridos fue que la gente se hiciera incisiones en su cara para introducir objetos... y no me refiero a pequeños objetos a través de la piel. Pero mejor voy en orden.

A ver, la gente habla del Buddha como si fuera (un) dios. Por si alguno tiene dudas, el Buddha nunca se consideró un dios.

Luego viene la parte histórica, resulta que el festival en cuestión viene de China, parece que allá no se mutilan pero tendré que preguntar a algún amigo. ¿Por qué lo trajeron los monjes chinos? Porque Pukhet hay una larga data de catástrofes, así que se considera a éste como auspicioso para la buena fortuna, el buen kamma y esas cosas. Adicional a lo anterior, resulta ser que hay "elegidos" (sólo hombres, por si las dudas) quienes llevan la procesión y hacen los sacrificios a Buddha (ah, se me olvida que son varios Buddhas...).

Los "elegidos", hacen rituales, se estremecen frente a un altar, hasta que entran en "trance", se les escurren los ojos y esas cosas. Y hay que llegar a ese estado, porque para lo que sigue estar consciente es una atrocidad, espantoso. Y lo que sigue es.... cha chan, cha chan: van a que les abran la piel del rostro, a la altura de la boca, sin anestesia, para que se introduzcan cosas metálicas: espadas, cuchillos, varas, machetes, y demás.. incluso con aquellas con las que "pecaron".

Luego de eso, salen a procesión, con una extensión aproximada de entre 2 y 7 kilómetros. Y a su paso, van pasando por mini-altares con ofrendas, toman un poco de ellas, recitan algo y bendicen la morada en cuestión. Así tales familias atraen el buen kamma, puesto que ellos son los elegidos.

Los pobladores se reúnen en una plaza, recitan, escuchan unos estallidos de pólvora, y sigue recitando, algunos se estremecen y esas cosas.

Todo lo anterior para... atraer la buena fortuna, el buen kamma a su familia, parientes y amigos... y (¿por qué no?) para curar las enfermedades de algún allegado. Como dicen ellos, un ofrecimiento de sacrificio personal por el bien.

Después de estos siete días, todo vuelve a su curso, la gente ya no sigue los preceptos, y los "elegidos" se sacan esas cosas de su rostro y les suturan (sin anestesia) y vuelven al trabajo.

De verdad, no sólo se me estremecieron las tripas, sino que algo me decía "no lo puedo creer". Pero la realidad no se niega, si lo puedo creer :D, sólo el malestar mental no se si me va a dejar meditar y/o dormir.
Pero bueno, si ellos creen que así van a haber menos tragedias en su población, soy la menos indicada para afirmar lo contrario... sólo que no iría a ver como se desfiguran el rostro, hacen 7 procesiones con 7 Buddhas diferentes, ahuyentan el "mal" con pólvora y demás, ni para ver sangre. Y todo, para que al final, vuelvan a su vida con malos hábitos y demás.

Y si algun@ tiene estómago suficiente para ver el documental, haga click aquí... y luego en la parte 1.