domingo, 21 de marzo de 2010

Un festival budista tailandés...

Recién he terminado de ver un documental corto sobre una fiesta budista en Pukhet, Tailandia, conocido como "Festival Vegetariano". Dura siete días, y aunque afectivamente no coman carne durante esos días y guarden preceptos... eso no es sobre lo que quiero escribir.

Para comenzar diré que, al menos, grité unas seis veces. Ya mi hermana estaba decida a que cambiara el canal... pero no, ese documental lo vería con y sin gritos. Lo que produjo tales alaridos fue que la gente se hiciera incisiones en su cara para introducir objetos... y no me refiero a pequeños objetos a través de la piel. Pero mejor voy en orden.

A ver, la gente habla del Buddha como si fuera (un) dios. Por si alguno tiene dudas, el Buddha nunca se consideró un dios.

Luego viene la parte histórica, resulta que el festival en cuestión viene de China, parece que allá no se mutilan pero tendré que preguntar a algún amigo. ¿Por qué lo trajeron los monjes chinos? Porque Pukhet hay una larga data de catástrofes, así que se considera a éste como auspicioso para la buena fortuna, el buen kamma y esas cosas. Adicional a lo anterior, resulta ser que hay "elegidos" (sólo hombres, por si las dudas) quienes llevan la procesión y hacen los sacrificios a Buddha (ah, se me olvida que son varios Buddhas...).

Los "elegidos", hacen rituales, se estremecen frente a un altar, hasta que entran en "trance", se les escurren los ojos y esas cosas. Y hay que llegar a ese estado, porque para lo que sigue estar consciente es una atrocidad, espantoso. Y lo que sigue es.... cha chan, cha chan: van a que les abran la piel del rostro, a la altura de la boca, sin anestesia, para que se introduzcan cosas metálicas: espadas, cuchillos, varas, machetes, y demás.. incluso con aquellas con las que "pecaron".

Luego de eso, salen a procesión, con una extensión aproximada de entre 2 y 7 kilómetros. Y a su paso, van pasando por mini-altares con ofrendas, toman un poco de ellas, recitan algo y bendicen la morada en cuestión. Así tales familias atraen el buen kamma, puesto que ellos son los elegidos.

Los pobladores se reúnen en una plaza, recitan, escuchan unos estallidos de pólvora, y sigue recitando, algunos se estremecen y esas cosas.

Todo lo anterior para... atraer la buena fortuna, el buen kamma a su familia, parientes y amigos... y (¿por qué no?) para curar las enfermedades de algún allegado. Como dicen ellos, un ofrecimiento de sacrificio personal por el bien.

Después de estos siete días, todo vuelve a su curso, la gente ya no sigue los preceptos, y los "elegidos" se sacan esas cosas de su rostro y les suturan (sin anestesia) y vuelven al trabajo.

De verdad, no sólo se me estremecieron las tripas, sino que algo me decía "no lo puedo creer". Pero la realidad no se niega, si lo puedo creer :D, sólo el malestar mental no se si me va a dejar meditar y/o dormir.
Pero bueno, si ellos creen que así van a haber menos tragedias en su población, soy la menos indicada para afirmar lo contrario... sólo que no iría a ver como se desfiguran el rostro, hacen 7 procesiones con 7 Buddhas diferentes, ahuyentan el "mal" con pólvora y demás, ni para ver sangre. Y todo, para que al final, vuelvan a su vida con malos hábitos y demás.

Y si algun@ tiene estómago suficiente para ver el documental, haga click aquí... y luego en la parte 1.

sábado, 20 de marzo de 2010

Sobre la perfección

Llevo varias semanas trabajando con mi proyecto de grado, pero últimamente la presión se nota más. Eso ha desembocado en que tenga un horario de trabajo ligeramente más extenso, y mi lista de "otros pendientes" ya vaya por la segunda página... pero también suspendí la meditación por dos razones: duermo muy poco ---> podría quedarme dormida durante la práctica; estoy algo obsesionada con mi trabajo, así que en vez de reducir la agitación mental comienzo a repasar lo hecho durante el día (bueno, eso también lo hago "dormida").

En fin, sobra decir que no tiene nada de inteligente haber dejado de meditar, de verdad que no. Generalmente es bueno respirar otro aire, tomarse un momento para descansar, para distraerte, para salir del molde de la silla... pero a veces se es lo necesariamente obtuso como para no hacerlo, y motivos-excusas hay miles.

El caso es que ya bien entrada la noche, la falta de sueño y descanso, entre otros, ya me tenía en crisis emocional. Digamos que fue un día de mucha presión, con más desaciertos que lo normal, demasiada agitación... Pero tuve la fortuna de encontrarme con un amigo bhikkhu un par de minutos. Al menos esta vez no me dediqué a hacer otras tres cosas mientras me hablaba ^^ (definitivamente, esta no es una buena práctica de la atención). Le conté qué pasaba, preguntó por mi meditación, con bastante vergüenza por cierto, y tras unos segundos me dijo lo siguiente:

"La perfección en lo que hacemos proviene de la buena práctica. Sigue adelante y no te detengas, pero usa el mismo nivel de esfuerzo que tienes puesto en tu trabajo para tu práctica de la meditación ;).
Es normal que tu ego intente perturbar tu práctica de la meditación. No te preocupes, es normal. Pero has de estar atenta a esto e identificarlos, esto es una gran práctica en sí misma".

De no ser porque a los monjes no se les debe tocar, y además vive literalmente al otro lado del planeta... al menos lo abrazo ^^.

Fue un buen momento para recibir ese recordatorio, dentro de todo se siente bien, es como zacudirte con ternura para volver al "medio" entre tus responsabilidades y tu motivación principal. Generalmente sabemos qué tenemos que hacer, pero ante la primera oportunidad de colocar una excusa frente a nosotros, cierto personaje sale por ella y nos quedamos ahí viendola un buen rato.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Una noche virtual con Bhante Yutt

Esta semana recibí un correo de un monje amigo mío, Bhante Yutt (así le digo). Desde que me vi obligada a regresar al hospital no tenía como comunicarme, salvo por alguien que hacía esa labor por mí. Los médicos intentaban que yo descansara para reducir el dolor, y yo luchaba contra mi "necesidad" por manejar mis trabajos a través de Internet. Tuve bastante tiempo para tratar mi apego a la "cajita mágica", como le dice un amigo a la laptop... pero creo que necesitaré un par de sesiones más ;).

El caso es que el correo me emocionó mucho, y le decía que extrañaba las recitaciones de la noche y de la mañana; ya no las hacía completas, pero si mantenía su audio del Karaniya Metta Sutta (que por cierto, lo adoro). Así que ofreció s tiempo para hacer las recitaciones nocturnas los dos. Me alegró mucho el corazón tal ofrecimiento, así que acepté. Aunque llegué a dudar dado que la diferencia horaria no es conveniente en este momento, pero creo que necesitaba volver a oírlas.

Llegó la noche y con ella la hora de comenzar las recitaciones. Bhante se preparó, me recordó un par de instrucciones básicas. Estaba con una disfonía severa, todo menos melódica era mi tono de voz... pero como dijo él "A los monjes no nos importa eso". Duramos cerca de 35 minutos para la primera parte, luego seguía la meditación; así que hizo un breve comentario que tomó 5 minutos sobre la enfermedad. Y comenzó así: "Todos estamos sujetos al cambio, y por eso cualquiera puede enfermar. Inclusive el monje, puesto que él también pertenece al cambio". Más adelante señaló: "Donde sea que haya un cuerpo enfermo, hay una mente que tiene el poder de curar... Es importante aprender a ver aquello que es bueno y que es malo para la mente. Porque una mente contaminada no puede ayudar a mantener un cuerpo sano".

Seguido al breve comentario, estaba la meditación. No fue muy larga, por cuanto para mi era en extremo tarde. Pero me costó bastante estar tranquila. En mi cabeza tenía las palabras del Bhante, las del médico, los problemas de la oficina que tenía que resolver, el dolor que no podía calmar con medicamentos, y así... como diría un amigo tibetano, "tenía el mico hiperactivo" XD. Menos mal que se acabó, porque los últimos dos minutos estaba auto-llamándome la atención por la "no-meditación" (y en eso parece que soy candidata a doctorado).

miércoles, 21 de octubre de 2009

Ensayo sobre la pertinencia del Vinaya en la actualidad

Lo que conocemos hoy como la enseñanza del Buddha, en las escrituras se apunta como Dhamma-Vinaya, y no sólo en ellas ha de figurar así. El Vinaya no está relacionado únicamente con lo monástico sino que también tiene muchos discursos llenos de significado e inspiración como los que encontramos en el Sutta Pitaka.

Cuando decidimos "aventurarnos" en el camino que Buddha nos enseñó, implícitamente decidimos vivir acorde a su Dhamma-Vinaya y cumplimos con esto en la medida que decidimos o queremos, pero se ha de tener en cuenta que esto no tiene matices o grados. En este sentido, como practicantes de lo que Buddha nos ha legado, nuestra práctica no sólo ha de ser alimentada por nuestra inspiración para alcanzar el Nibbana en una manera simple o por lo que aprendamos leyendo Suttas, sino que también debe estar presente nuestro profundo deseo de practicar acorde a las guías que el Buddha también estableció.

No podemos o estar de acuerdo con una pequeña parte de las reglas, o sólo con aquellos asuntos que nos permiten algún grado de satisfacción mental y confort ni tampoco creer que es todo lo que necesitamos para permanecer en el camino. No podemos actuar como "catadores" con el Dhamma, sino que hemos de "beberlo" hasta la última gota. Y tal como está propiamente escrito en algunos Suttas, "el Dhamma, es agradable en el comienzo, agradable en el medio y agradable en el final, en espíritu y con palabras, revela la vida santa totalmente perfecta, completamente purificada." [1]

Hay muchos pasajes en los cuales Buddha invita a uno o más monjes a vivir acorde al Patimokkha, y no es mi intención traer todo aquello aquí. Él nos advierte sobre proteger las puertas de los sentidos y comprometernos a restringir sus facultades asociadas, este es el entrenamiento del monástico, esta es la manera en que uno va hacia la santidad. Ni con menos, ni con excusas, ni con excepciones.

El Buddha habla en el Pañña Sutta acerca de las condiciones para alcanzar la sabiduría y, sin sorpresa, vivir acorde al Patimokkha es la cuarta. Se dice:

"Luego, él practica la virtud y la vida restringida de acuerdo al Patimokkha; es perfecto en su conducta y en sus costumbres, viendo el peligro de la falta aún más pequeña. Se somete y se entrena a sí mismo en la práctica de los preceptos. Esta es, monjes, la cuarta condición, la cuarta causa que conduce a la adquisición de la sabiduría aún no conquistada, que es la base de la vida santa, y, al haberla conquistado, conduce a su desarrollo aún más alto, a la abundancia y su realización completa" [2].

Permítanme decir algo al respecto. En la primera oración, el Buddha nos ofrece el elixir, la esencia, la semilla que uno ha de cultivar: la virtud. El Buddha nos explica claramente lo que debe ser llamado virtuoso en Kalyanasila Sutta:

"Monjes, ¿y cómo el monje es admirable en virtud? He aquí el caso del monje que es virtuoso. Él mora restringido de acuerdo al Patimokkha, irreprochable en su conducta y sus actos. Se entrena a sí mismo, habiendo asumido las reglas del entrenamiento, viendo el peligro en la más mínima falta. De esta forma, monjes, el monje es admirable en virtud. Es así como su conducta es admirable". [3]

Y aunque parezca ser una fórmula que se repite una y otra vez, uno [el monástico] debe morar en concordancia con el Patimokkha, ese es el marco de su entrenamiento.

Luego continúa, “(...) y la vida restringida de acuerdo al Patimokkha; es perfecto en su conducta y en sus costumbres, viendo el peligro de la falta aún más pequeña". Aquí hay un punto crítico, atemporal. El Dhamma-Vinaya debe ser tomado POR LO QUE ES y como un humilde reflejo del testimonio de Buddha, ver que ninguno de nosotros tiene la suficiente autoridad para determinar qué debe ser modificado o borrado. El comportamiento inescrupuloso de transgredir una regla del Patimokkha o el sugerir que no es importante para el entrenamiento, no contribuye al bienestar ni al beneficio del Dhamma-Vinaya ni del Sangha.

El Patimokkha que el Buddha nos legó ha sido y continuará siendo esencial para el mundo, porque tanto al tiempo presente como al tiempo pasado el propósito es uno y su entrenamiento está bien establecido. Por el bienestar del Sangha,… por el beneficio del Vinaya,… por las reducciones de las contaminaciones de esta vida presente y parar protegernos contra las contaminaciones que nos puedan condicionar en una vida futura.

Finalmente señala: "Se somete y se entrena a sí mismo en la práctica de los preceptos". Hace un tiempo leí un texto de Bhikkhu Thanissaro referente a esto. Thanissaro se refiere a estos como reglas prácticas, bien definidas, humanas y dignas de respeto [4]. EStando bien definidas no requieren de convenientes interpretaciones que esten a gusto con la vida de cada quien, sino que se expresan para todos en los mismos términos. El entrenamiento no sólo está en las horas meditación diaria, sino también en lo que haces cuando te levantas del cojín. Los preceptos son como la corona de un rey, sólo cuando ha tomado posesión de su responsabilidades puede mandar sin usarla sobre su cabeza.

Sólo aquel que ha vivido acorde a la regla, puede vivir más allá de ella.


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[1] "Desanaa Sutta: Teaching" (SN 42.7), traduicido del Pali por Maurice O'Connell Walshe. Access to Insight.
[2] "Pañña Sutta: Discernment" (AN 8.2), traducido del Pali por Thanissaro Bhikkhu. Access to Insight.
[3] "Itivuttaka", traducido del Pali por Thanissaro Bhikkhu. Access to Insight.
[4] Thanissaro Bhikkhu. "The Healing Power of Precepts". Access to Insight

domingo, 9 de agosto de 2009

Conversando sobre artes marciales con un monje budista ch'an

En los últimos días he estado conversando con un monje Ch'an impulsada por la curiosidad de entender cómo es que un monje budista practica artes marciales externas. Para mi sorpresa, su primera respuesta ante mi inquietud fue "las artes marciales provienen de los monjes, TODAS LAS ARTES MARCIALES". A decir, hasta donde yo sé, y estando sujeta a equivocarme, esto no es cierto. Aunque para el caso de China si lo es de cierta forma, puesto que la mayoría de ellas fueron desarrolladas y dadas a conocer a través de las prácticas de los monjes shaoling. Seguido a lo anterior, comenzó a explicarme sobre el origen de éstas, que está identificado en India y que, según cuenta la historia, Bodhidharma era oriundo de este país. Según él, mi incapacidad de creer en su argumentación se debe a que sigo el Budismo Theravada y no el Ch'an, ¿acaso la historia está ligada a las sectas? Aunque claro, he de reconocer en este punto, que si bien la historia como la realidad son una, ambas han sido detalladas por muchos, de ahí que existan las versiones.

La conversación se tornó más densa cuando le dije que el Vinaya no permitía la práctica de las artes marciales, ni internas ni externas. Su respuesta fue la siguiente "Pertenezco al Mahayana, entienda que yo no sigo su escuela. Los monjes daoístas aprendieron artes marciales de los monjes budistas, para luego ellos mismos desarrollar sus propias técnicas". Sé perfectamente que hay variaciones doctrinales entre las diferentes ramas del Budismo, eso no lo estaba desconociendo. Entiendo bien que los contextos sociopolíticos propios introdujeron variantes en el monacato y los impedimentos geográficos determinaron, en parte, las variantes doctrinales halladas en los textos que les son comunes. Pero eso no aminora mi intriga, menos aún cuando hay monjes enseñando Dharma y artes marciales. Menudo conflicto el mío.

Si sólo me atuviese a "seguir el Dhamma", en qué parte están las artes marciales, la defensa contra terceros, o el uso de un arma de combate? Aún no entro en la parte de si se hace uso o no de tal conocimiento, no se trata de si eres entrenado en artes marciales para aprender a desarrollar tu atención en el cuerpo o en otra cosa, o si también se le permite al aprendiz monástico defenderse. En ese tema no quiero entrar. Pero raya con mi locura aseverar que el Buddha enseñó artes marciales, aunque se trate de una versión china de la vida de Gotama, me parece una mala concepción de su vida. No se trata de negar que Gotama fue un guerrero, era un príncipe y su padre un guerrero, no le vamos a pedir a la historia y a la vida que se comportase menos que eso. Pero entonces porqué la versión india no dice que los monjes aprendían artes marciales y practicaban en el bosque? Digo, si en realidad pasaba así por qué no mencionarlo bajo la sentencia de que las artes marciales de defensa tienen raíces en India?

Espero que algun día alguien me pueda aclarar estas dudas, porque el monje cerró molesto la conversación, no es preciso recordar que se trata de una corriente Mahayana, sólo entender en qué parte un monje practica artes marciales y con qué fin? Sé que no la usan para lastimar a otros, pero ¿qué utilidad tiene practicarlas?